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¿Quién marca el paso de todo lo demás?

Cuellos de botella y colas

15 de septiembre de 20263 min de lectura

Compras una máquina más rápida, o contratas a alguien, o pones a todo el mundo a apurarse. Y la salida al final del mes es exactamente la misma.

Es de las cosas más desmoralizantes que le pasan a una operación: esforzarse de verdad y no ver la diferencia por ningún lado.

La explicación suele ser sencilla y algo cruel. En cualquier cadena de trabajo hay un punto que va más lento que los demás, y ese punto decide lo que sale. Todo lo que mejores fuera de ahí no cambia nada, por mucho que cueste.

Qué es y para qué sirve

En cualquier cadena de trabajo, la capacidad del conjunto es la capacidad del punto más lento. No el promedio de los puntos: el más lento. Ese punto es el cuello de botella.

De ahí sale la frase que hay que grabarse:

Una hora ganada en el cuello de botella es una hora ganada para toda la empresa. Una hora ganada en cualquier otro sitio no es nada.

Peor que nada, en realidad: mejorar un paso que está antes del cuello no aumenta la salida, aumenta la cola delante del cuello. Trabajas más y produces lo mismo, con más trabajo apilado esperando.

Cómo se encuentra. Tres señales, y la tercera es la que sirve en empresas pequeñas:

  1. Donde se acumula trabajo delante. Papeles apilados, correos sin responder, casos en espera.
  2. Donde nunca hay tiempo ocioso. Todos los demás tienen ratos muertos; el cuello no.
  3. Donde todo el mundo va a preguntar. En una empresa de veinte personas, el cuello de botella suele ser una persona, y se identifica mirando hacia dónde camina la gente.

Y ahora la parte que casi nadie sabe y que cambia las decisiones.

Las colas no crecen por la carga. Crecen por la variabilidad. Un recurso trabajando al 85% de su capacidad con trabajo regular casi no acumula cola. El mismo recurso, al mismo 85%, con trabajo irregular, acumula muchísima. Por eso la irregularidad se mira antes que esto: la irregularidad es lo que convierte a un recurso ocupado en un tapón.

Y las colas no crecen en línea recta. Crecen de golpe cerca del tope:

Utilización del recurso Espera relativa
70% corta
80% casi el doble
90% varias veces más
95% se dispara

De donde sale la conclusión más contraintuitiva de todas, y la que más discusiones causa con los dueños:

Una empresa donde todo el mundo está ocupado el cien por ciento del tiempo es una empresa donde nada sale a tiempo.

La holgura no es ociosidad. Es lo que hace que el trabajo fluya.

Cómo hacerlo en 30 minutos

Paso 1. Camina el proceso buscando cola. Dónde hay cosas esperando. Papeles, casos, gente, mensajes.

Paso 2. Pregúntale a cada persona: "¿qué tienes pendiente ahora mismo?" El que tenga más es el candidato.

Paso 3. Verifica con las otras dos señales. ¿Quién nunca tiene un rato muerto? ¿A quién van todos a preguntar?

Paso 4. Calcula la capacidad del cuello. Cuántas unidades puede procesar en un día, con números reales.

Paso 5. Compárala con la demanda.

Paso 6. Tres movimientos, en este orden y no en otro.

  • (a) Quítale todo lo que no requiera ser él. Es gratis, es rápido y casi siempre alcanza. Buena parte del trabajo que llega al cuello no necesita su criterio ni su conocimiento: llegó ahí por costumbre.
  • (b) Protégelo de interrupciones. Una franja del día sin que nadie lo interrumpa vale más que una persona nueva.
  • (c) Solo al final, agrégale capacidad. Y para entonces probablemente ya no haga falta.

Paso 7. Y no lo olvides: cuando resuelvas este cuello, aparece otro. Siempre hay uno. La pregunta nunca es si tienes cuello de botella; es cuál es hoy.

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