El problema que resuelve
Sabes que algo no funciona, pero no dónde exactamente. Los síntomas se ven —entregas tarde, márgenes que no cuadran, gente apagando fuegos— y cada quien tiene su teoría. Cambiar sin saber dónde está el problema es caro: se arregla lo visible y el costo sigue ahí.
Qué incluye
Recorrido de la operación
Voy a donde pasa el trabajo y lo miro con mis ojos, no con el organigrama. La diferencia entre cómo se supone que funciona y cómo funciona de verdad es casi siempre el hallazgo principal.
Mapa del proceso real
De dónde entra el trabajo, por dónde pasa, dónde se traba y cuánto tiempo se va en cada paso. Con números, no con impresiones.
Entrevistas con quien hace el trabajo
No con quien lo supervisa. Las razones por las que la gente se salta un procedimiento casi siempre tienen sentido, y ahí está la mitad del diagnóstico.
Informe con hallazgos priorizados
Qué está pasando, cuánto cuesta y en qué orden conviene atacarlo. En una hoja que puedas enseñar a tu equipo, no en un documento de sesenta páginas.
Sesión de devolución
Te lo explico en persona, con tu equipo si quieres, y respondo lo que haga falta.
Para quién es
- La operación creció más rápido que el orden
- Tienes la sensación de que se pierde dinero pero no sabes dónde
- Vas a invertir en algo —gente, software, local— y quieres saber si es lo que hace falta
Cuándo no es lo que necesitas. Si ya sabes exactamente cuál es el problema y solo necesitas manos para ejecutar, este nivel te sobra: empieza por el segundo.
El pago reserva tu lugar en la agenda. Te escribo en menos de 24 horas laborables para agendar la primera conversación.